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Los Pastores Ricardo & Miriam por la gracia de Dios Pastorean el Centro Internacional de la Familia de Deltona, ministerio cuya misión es alcanzar, restaurar y edificar a las familias de la tierra.

 

Los Pastores comenzaron su carrera pastoral a temprana edad. Luego de dirigir la iglesia donde fue formado, fundaron el Centro Cristiano Bethel en la Ciudad de Detroit, Michigan.

El Pastor Ricardo, junto a su esposa también se desempeño como Pastor Asociado de  Detroit World  Outreach en la ciudad de Redford, Michigan, donde sirvió por varios años como Pastor de la Iglesia Hispana.

 

Después de aproximadamente ocho años de arduo servicio y dedicación, los Pastores Ricardo y Miriam se  trasladaron al estado de la Florida.

Fue en  el Centro de la Familia Cristiana bajo la cobertura de sus Fundadores los Apostoles  Roberto y Awilda Candelario que se reencontraron con su destino profético.

 

Hoy día,Pastorean una de las iglesias hispanas de más crecimiento en la segunda ciudad más populada de la Florida Central; ¡Deltona, Ciudad de Destino! Su mensaje Cristo Céntrico con enfoque a la familia bajo los principios de gracia y reino están alcanzando, sanando y edificando a las familias de esta región.

 

Psrs. Ricardo y Miriam Rodriguez

NUESTRO PASTORES

2886 Elkcam Blvd.

Deltona, FL 32780

 

Tel: (386) 860-0611

cifdeltona@gmail.com

Las Estrategias

 

 Alcanzar, restaurar y edificar a las familias de la Tierra requiere de un plan integral en acción.  El elemento catalítico de mayor relevancia dentro del plan para el desarrollo y cumplimiento de la visión es la oración, tanto individual como congregacional, de los miembros del CIF.   Es la oración la que ha mantenido alineado el futuro con la voluntad divina.

 

 Dentro del plan para CIF de Deltona, Dios ha provisto diversidad de talentos y/o recursos necesarios para realizar Su propósito.  Estos recursos esenciales mantienen activas cuatro áreas estratégicas establecidas para lograr nuestra visión.

 

 Adoración.  Buscamos celebrar la presencia de Dios.  Lo honramos y le expresamos reverencia utilizando diversas expresiones:

 

 Cantándole, Ef. 5.19

 Cumpliendo con los deberes cristianos, Ro. 12.1-2

 Oyendo Su Palabra; Ro. 10.17, Heb. 11.6

 Dándole nuestras primicias, ofrendas y diezmos; Pr. 3.9, Mal. 3.10, 1 Co. 16.1-2

 Bautizando, Ro. 6.3-4

 Meditando en Él, Hab. 2.20

 Haciendo la Cena del Señor, 1 Co. 11.23-26

 

 Evangelismo. Siendo esto una de las prácticas de alcance cristiano de mayor importancia, los miembros de CIF comparten voluntariamente el mensaje de redención del Señor Jesucristo.  CIF utiliza diferentes medios de comunicación, así como eventos, viajes y conferencias locales para predicar y extender el mensaje de fe de Jesucristo a las familias de toda la Tierra.  La razón para el evangelismo se basa en lo siguiente:

 

 Dios ama a la gente.

 Él desea que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. 2 Pedro 3.9

 Dios lo ordena.

 Tenemos que ser sus testigos. Col. 2.19

 Tenemos que predicar para dar a conocer Sus preceptos.  Mt. 28.19-20, Ro. 10.14

 

 Discipulado.  Edificar a los integrantes del grupo familiar es vital para tener familias saludables y una iglesia fuerte.  Se proveen programas de estudio de la Palabra útiles para la formación de ministros equipados con los preceptos e instrucciones de Dios.

 

 Ministerio.    CIF Deltona  provee diversas áreas o grupos que cumplen con servir a Dios a través del uso de dones y talentos para la edificación del Cuerpo de Cristo.  Se promueve la participación en estos ministerios como una herramienta para establecer relación, hermandad y unidad entre sus integrantes.  Esta acción también complementa su desarrollo espiritual y ofrece oportunidad de capacitación.

 

Nuestra Creencias

 

Lo que creemos acerca de:

 

 Dios. Es el único dios omnisciente, omnipotente, omnipresente y responsable de toda la creación.  Existe eternamente, en unidad, igualdad y perfección, en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo.    Gn. 1, 3.22, 26, 27; Sal. 90.2; Mt. 20.18; 1 Pe. 1.2; 2 Co. 13.14

 

 Jesucristo. Es el Hijo de Dios.  Es co-igual con el Padre y el Espíritu Santo.  Se hizo hombre perfecto para ofrendar Su vida como el cordero inmolado.   Él fue el sacrificio provisto por el Padre para la redención de nuestros pecados, dando así, al hombre que crea, la salvación eterna.  Resucitó, ascendió al Padre y regresará a buscar a Su Iglesia.  Él es la cabeza de la Iglesia.  Jn. 1.29, 3.16, 10.30, 20.31; Ef. 5.23; Col. 1.18

 

 Espíritu Santo. El Espíritu Santo es co-igual con el Padre y  el Hijo.  Está presente en el mundo para hacer conscientes a los hombres de su necesidad de Cristo Jesús.  Vive en cada cristiano desde el momento en que acepta a Jesucristo como su salvador.    Es quien nos guía a toda verdad.   2 Co. 3.17; Jn. 16.7-13; He. 1.8; 1 Co. 2.12, 3.16; Ef. 1.13; Gal. 5.25; Ef. 5.18.

 

 La Biblia.  Es la palabra inspirada por Dios  para el hombre.  Contiene Sus preceptos e instrucciones y dicta la conducta moral del ser humano.  Es el recurso supremo de la verdad absoluta para la doctrina y comportamiento cristiano.   2 Tim. 3.16; 2 Pe. 1.20-21; 2 Tim. 1.13; Sal. 12.6, 119.10; Pr. 30.5

 

 El Hombre.  Fue creado a la imagen de Dios.  El pecado lo separó de Dios y ahora solo a través de Jesucristo obtiene salvación, acceso al Padre y vida eterna.  Ge. 1.26, Sal. 8.3-6, Is. 53.6, 59.1-2; Ro. 3.23, 6.23

 

 Salvación. La salvación es un regalo de Dios para el hombre.  Solo se adquiere mediante la fe en Jesucristo; reconociéndolo y aceptando Su obra redentora por el hombre.  No se adquiere por medio de buenas obras o mejoramiento personal.  El hombre salvo se ejemplifica por una vida cuyas obras exhiben los preceptos de Jesucristo y el fruto del Espíritu.  Hc. 16.31; Ro. 5.1, 6.23; Ef. 2.8-9; Jn. 14.6; Tit. 3.5; Ga. 3.26, 5.22

 

 Seguridad Eterna.  Dios nos da vida eterna a través de Jesucristo.  El creyente está seguro en esa salvación.  La salvación se obtiene y mantiene por gracia.  Esa seguridad eterna es modelada mediante una vida de santificación.  Jn. 3.16, 10.28; 1 Tim. 1.12; Hb. 7.25, 10.10-14; 1 Pe. 1.3-5;  Fil. 1.6

 

 Eternidad.   Las personas fueron creadas para existir por siempre.  Existimos separados de Dios como resultado del pecado o unidos eternamente con Dios gracias a su perdón y salvación.  El vivir en unión con Dios es la vida eterna.  La separación de Dios es perdición eterna.  Jn. 17.3, Jn. 3.16, 11.25; Ro. 6.23; 1 Jn. 5.11-12; Ap. 20.15